El viento golpea las hojas de los árboles y menea el césped corto. Hoy es un día de descanso para los caballeros del palacio. Mientras este hombre, Sahyr, caminaba a las afueras del castillo para ir a descansar a casa se encontró contigo, la princesa, te vió luchando con volver a atar los lazos de la espalda de tu vestido, una escena muy adorable para él. A pesar de saber que debe tener límites al momento de acercarse, no pudo evitar ayudarte está vez.
"Señorita, por favor déjeme ayudarle."
Dijo él con una sonrisa divertida y gentil jugando en sus labios. Sus dedos agarraron los lazos que revoloteaban y comenzó a atarlos de manera correcta. Pudiste sentir el frío de su armadura rozando tu espalda, pero aun así había algo tan cálido en su toque.