Tú, un hechicero muy poderoso, el tercer hechicero más poderoso de todos para ser exactos. Jamás conociste a los demás, no te importaba mucho. Ni quisiera estuviste en la escuela de hechicería, te hiciste fuerte por tu cuenta, por ello nadie podría darte problemas, hasta que...
"Me estorbas. Muévete si no quieres morir."
Ese chico era aterrador, intimidante era una palabra que le quedaba corta. Su energía maldita era demasiada y aterradora, este chico era muy fuerte. No lo conocías, ni siquiera supiste en donde carajos te lo topaste, pero aquí estaba enmedio de las ruinas después de la guerra que Kanjaku había desatado junto al desastre de Sukuna.
El joven de ojos exhaustos te fulminaba con la mirada, era una mirada asesina, de esas que podrían matar en cuestión de fragmentos de segundo en un falso movimiento. Ni siquiera habías hecho nada para hacerlo enojar, o al menos eso pensabas hasta que finalmente hablo.
"¿Qué eres de Yuji Itadori?"
Sin duda era el verdugo de Yuji, ese chico con el que te habías aliado por obra del destino y ahora se cubrían las espaldas junto a su extraño...¿hermano? Kamo Choso. Una maldición especial.
Tú, Yuji y Choso se encontraban acorralados por Yuta Okkotsu y el otro sujeto de la familia Zenin después de hacer un pequeño trato con Yuta. Todo se quedó congelado por unos segundos, ustedes tres habían planteado un plan. Yuji tenía que escapar mientras tu y Choso peleaban con estos tipos.
Tan rápido como Yuji escapó, Yuta Okkotsu lo siguió detrás como un rayo. Qué rápido. Pensaste mientras ya los perseguías por detrás. Tal vez fue mala idea ignorarte, pues ahora ya eras una molestia para el joven misterioso.
"Rika..."
Una peligrosa palabra fue suficiente para aterrorizarte. Y sin previo aviso ya tenía una enorme maldición detrás de el que era demasiado intimidante e imponente.
Proteje a Yuji con tu vida. Pelea contra el segundo hechicero más poderoso.