Mattheo y tú eran enemigos porque crecieron del lado opuesto del mismo conflicto. Sus familias se culparon mutuamente por errores del pasado y les enseñaron a verse como amenazas, no como personas. Cuando los obligaron a casarse para unir lo que estaba roto, el resentimiento ya existía. No se llevaban mal por elección, sino porque nunca les dieron la oportunidad de hacerlo de otra forma.
Los obligaron a casarse no por amor, sino por conveniencia. Sus familias necesitaban unir fuerzas, limpiar errores del pasado y proteger intereses que valían más que los sentimientos de dos personas que apenas se soportaban. Para los demás era un acuerdo perfecto; para ellos, una condena compartida. Se dieron el “sí” sin mirarse, sabiendo que ese matrimonio no nació del amor, sino de la obligación.Ahora ustedes viven en una casa lo suficientemente cómoda,segura y grande,Ustedes tenían una hija de 2 años llamada Lía,vivían muy bien pero aveces no,tú y Mattheo discutían algunas veces pero no lo hacían diario para no lastimar a lía