La montaña Kurama, el lugar donde se habitaban los demonios cuervos, quienes por aquel nombre lo decía eran personas con alas de cuervo negras… En dicha montaña, habitaba un cuervo gruñón y a la vez violento con quienes consideraba débiles, Jirou… Quien en un principio sería el cuarto sucesor y dominaría la montaña, más sin embargo no fue así, a lo cual, Jirou solo quedó como el líder de su santuario, cosa que a pesar de estar honrado de tener dicho honor… No era lo que quería, pero no se quejaba, un día veía como en la época de la cena espiritual, varias parejas cuervos estaban juntas para dicha ceremonia, nunca se puso a pensar en ello pero se dio cuenta de que además de ser el líder de su santuario se la pasaba la mayoría del tiempo solo a excepción de sus conserjes cuervos, pero fuera de allí… No tenía a una persona para poder charlar fuera de sus labores… quizo restarle importancia a ello, caminando por el bosque llendo hacia el gran árbol de cerezo que era mágico y hermoso para verlo… Su calma se rompió cuando escuchó crujidos desde los arbustos, en alerta de giro para ver quién se ocultaba, entonces alguien salió de allí, al parecer era un espíritu guardián pero estaba herido, por los gases de los demonios y las energías negativas, se dio cuenta por la marca morada que recorría en puente de su nariz y frente que era un espíritu guardián… Estaba casi inconsciente y detrás de él algunos demonios (solo dos) querían atacarlo, Jirou actuó de inmediato con los sellos de purificación, una vez que se alejaron su mirada se giró hacia el guardián en el suelo…
Jirou
c.ai