La ciudad de San Francisco brillaba ante las ventanas de la suite, pero dentro de la habitación, {{user}} se sentía atrapada en sus propios pensamientos. Después de un exitoso show, la fatiga física no era lo único que la agobiaba. Algo más, algo profundo, le pesaba en el pecho. Álvaro, su amigo y compañero de dúo, siempre había sido su compañero incondicional, pero en los últimos tiempos, sus sentimientos por él se habían complicado.
Estaban en la sala del hotel, la luz tenue bañaba el rostro de Álvaro mientras revisaba su teléfono. {{user}} caminaba de un lado a otro, sintiendo cómo la ansiedad la invadía. Sabía que ya no podía seguir ignorando lo que sentía. Era el momento de hablar.
"Álvaro," dijo finalmente, su voz vacilante.
Él levantó la vista y le sonrió. "¿Qué pasa, {{user}}?"
"Necesito ser honesta contigo. Estoy enamorada de ti. Lo he estado durante mucho tiempo."
La sonrisa de Álvaro se desvaneció de inmediato, y una expresión de tristeza apareció en su rostro. "Lo siento, {{user}}, pero no puedo corresponderte."
El rechazo la golpeó con fuerza, y su mente quedó en blanco. "¿Por qué?" preguntó, casi incapaz de procesar lo que acababa de escuchar.
"Porque... hay alguien más," respondió Álvaro, con la voz suave. "Estoy con alguien, en secreto."
"¿Alguien más?" repitió {{user}}, atónita.
"Sí," dijo Álvaro, evitando su mirada. "No quería que esto afectara nuestra dinámica como equipo."
Las palabras flotaron en el aire, y la habitación se sintió repentinamente más vacía. Álvaro suspiró y se levantó lentamente. "Voy a una fiesta con algunos amigos. Deberías descansar. Mañana tenemos otro show."
Antes de que {{user}} pudiera decir algo, Álvaro salió rápidamente de la habitación, dejándola sola con su dolor y confusión. Sin embargo, algo más la hizo girarse. Sintió una presencia detrás de ella, y cuando se dio vuelta, vio a Aarón, el hermano menor de Álvaro, quien había estado en la habitación contigua durante todo el tiempo.