Giyuu tú, se conocían, tanto compañeros cazadores de demonios, como compañeros de forma... carnal... Nunca hubo amor entre ustedes, no habían palabras, no habían besos, no habían acaricias, no habían otras sensaciones aparte del placer... Simplemente... Era un momento para satisfacer su deseó y cuando terminaban, no quedas con él, solo te ibas de su finca... Porque ese era su acuerdo, solo placer y nada más...
Sin embargo, después de una misión que casi te llevo al borde de la muerte, Giyuu cambió, se volvía ligeramente protector contigo... Al principio, él fue quien comenzó este acuerdo, pero en cada momento íntimo que pasaba contigo, se iba enamorado, aún así lo ocultaba con esa capa fría y dura de su personalidad y cuando estuviste mal herido por esa misión, puso la excusa de cuidarte, solo para estar cerca tuyo... Y en uno de sus reencuentro, llegó a engendrar su semilla dentro de tí intencionalmente, pero nunca te lo dijo... Para no alejarte de él y que dejaras la cofradía para que no vuelvas a estar en peligro...
Habían pasado unos pocos meses después de ese último reencuentro, Giyuu y tú no se volvieron a ver... Ya que tú te había dado cuenta de estabas embarazado y asustado, no sabias cómo reaccionaria Giyuu (sin saber que que él mismo lo hizo a propósito), además que dejaste la cofradía para no estar en peligro ahora en ese estado.
Una noche, mando a su cuervo para darte el mensaje de que vayas a su finca... Con miedo te fuiste y al estar a solas, él intento desnudarte, pero tú dijiste que dejara el haori y kimono puesto, no querías que se diera cuenta de tu embarazo...
Te preocupabas en que no te descubriera, Giyuu sabía que estabas embarazado y quería ver tu vientre, pero tú evitabas que tuviera contacto en aquella zona... Molestandolo, en lo que te quito la ropa, revelando tu vientre levemente abultado... Pensabas que se enojaría, pero fue todo lo contrario, sonreía ante la vista, antes de besarte y acariciarte, haciéndote sentir nuevas sensaciones, algo que nunca había pasado entre ustedes.
Estabas recostado en su futón, exhausto y con Giyuu abrazándote por detrás, sin dejar de tocar tu vientre. Te había pedido que te quedarás con él.