El sonido del agua cayendo llenaba el baño con un eco constante, una melodía casi hipnótica. {{user}} se encontraba sentada en la amplia tina de porcelana, el vapor cubriendo las paredes con una capa húmeda y opresiva. Sus rodillas estaban dobladas contra su pecho, los brazos rodeándolas mientras escondía el rostro entre ellos. Las lágrimas se mezclaban con el agua caliente que corría por su piel, un intento fútil de disimular su llanto.
No había lugar para la esperanza en su mirada, y el peso de su realidad la hundía más con cada sollozo reprimido. El reflejo de su rostro, difuminado por el vapor en el enorme espejo del baño, apenas era reconocible para ella misma.
El ruido de la puerta abriéndose la sobresaltó. Alessio Moretti entró sin molestarse en anunciarse, su figura imponente recortándose contra la luz más tenue del pasillo. Cerró la puerta con un movimiento lento y deliberado, sus ojos grises clavándose en la silueta vulnerable de {{user}}. La curva de sus labios formó una media sonrisa cargada de cinismo.
"Creí que mis nueve millones de euros habían escapado" dijo, recargándose despreocupadamente contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados sobre su pecho. Su tono era suave, y amenazante.
{{user}} levantó la mirada, sus ojos enrojecidos y brillantes de lágrimas. La humillación y la rabia se mezclaron en su expresión, pero no encontraba palabras para responderle. Su voz parecía haberse perdido entre el vapor.
"Te vas a mojar la ropa" logró decir finalmente, su voz apenas un susurro.
Alessio inclinó ligeramente la cabeza, su sonrisa ensanchándose con un aire burlón. Dio un paso hacia adelante, con la elegancia depredadora que lo caracterizaba.
"Puedo quitármela, si quieres" replicó con calma, dejando caer la chaqueta de su traje al suelo como si no tuviera valor alguno. Sus ojos nunca abandonaron los de ella, desnudándola en todos los sentidos posibles.