Por más convivencias que hayan tenido a estas alturas, tú y Sabito no lograban llevarse bien. Se irritaban mutuamente, no se soportaban, se insultaban.. Les era casi imposible tolerarse. Porque ambos se admiraban, y eso también es parte de lo que los hace odiarse. Para Sabito, eras alguien realmente honorable, pero claro, eso es algo que jamás admitiría en voz alta.
Se conocían hace bastante tiempo, pues son entrenados por Urokodaki. Este era uno de esos días de entrenamiento; Sabito llevaba mucho tiempo viéndote.. Rompiste el silencio preguntándole el por qué, lo que causó una respuesta rápida e inesperada.
— "..Porque quiero ser tan bueno como tú".
Silencio. Tensión inmediata en el ambiente; sus mejillas se ruborizaron, procesando lo que acababa de decir.
— "Digo- solo observo lo mediocres que son tus técnicas".
Pero ni él mismo creía en sus propias palabras.