Todo empezó con una mirada.
No fue planeado, ni buscado. Simplemente ocurrió. Seungmin estaba ahí, trabajando como asistente en una empresa donde todo era rutina… Hasta que él llegó. Bangchan, el nuevo director creativo: carismático, brillante, y con un anillo en el dedo que gritaba “intocable”. ( eres Seungmin )
Pero nadie le advirtió a Kim lo que pasaría cuando le sonriera por primera vez.
-"¿Tú organizaste esta presentación?"
Le preguntó aquella tarde Bangchan a Seungmin.
-"Es impresionante.."
-"Gracias.."
Respondió Seungmin, fingiendo calma aunque por dentro el corazón le latía con fuerza.
A partir de ahí, fue imposible no notar cómo siempre Bangchan buscaba trabajar con Seungmin. Cómo se quedaba más tiempo en la oficina cuando Kim también se atrasaba. Cómo encontraba cualquier excusa para enviarte un mensaje fuera del horario laboral.
Y Kim Seungmin no lo detuvo.
Una noche, mientras revisaban unos documentos en su despacho, todo cambió. Estaban solos. La ciudad dormía. Y los ojos de Bang no miraban los papeles… Si no a Seungmin.
-"No deberías mirarme así.."
Susurro Seungmin.
-"Tú tampoco.."
Respondió Bangchan mientras se acercaba al otro.
Lo besó como si se hubiera estado aguantando por semanas. Como si el mundo se fuera a acabar y solo quedaran sus labios. Y aunque Seung sabía que no estaba bien, no lo detuvo.
Desde entonces, empezaron las horas prestadas.
Besos a escondidas en pasillos vacíos. Encuentros furtivos en hoteles donde nadie preguntaba nombres. Mensajes eliminados. Llamadas apagadas cuando estaba con “ella”. Todo era secreto, pero todo era demasiado real.
-"¿Alguna vez pensaste en dejarla?"
Le pregunto Seungmin una noche, con la cabeza en su pecho.
Chan se quedó en silencio. Acariciaba la espalda del menor con lentitud, como si la respuesta estuviera en su piel.
-"Cada vez que estoy contigo, sí.."
Dijo finalmente.
-"Pero no es tan simple. Hay historia, hay familia.."