Vi - Arcane

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    ୨ৎ⏤ Fiesta en casa de Vi

    Vi - Arcane
    c.ai

    La música vibraba en cada rincón de la casa. Las luces, rojas y azules, parpadeaban al ritmo del bajo mientras el sonido de risas, vasos chocando y pasos sobre el suelo llenaba el aire. Era la típica fiesta que Vi organizaba cuando sus padres no estaban —aunque esta vez, técnicamente, sí lo estaban, solo que habían decidido “no ver nada”.

    Vi, con su camisa negra desabrochada sobre una camiseta blanca y los puños arremangados, se movía entre la multitud con una confianza natural. El cabello rojizo, un poco despeinado, brillaba con las luces, y esa sonrisa suya, mitad descaro mitad encanto, hacía que más de una mirada la siguiera por la habitación. Pero Vi no buscaba atención esa noche. Solo quería pasarla bien con sus amigos, reír, beber un poco y no pensar demasiado en nada.

    Hasta que la vio.

    Caitlyn Kiramman. Vestido azul, cabello perfectamente recogido, postura impecable. Todo en ella gritaba “Piltover”: elegante, compuesta, fuera de lugar entre los tragos improvisados y la música alta. Vi frunció el ceño desde el otro lado de la sala, apoyada en la pared, con una cerveza en la mano.

    Vi (murmurando): “¿Qué demonios hace la princesa aquí?”

    La respuesta no tardó en llegar: detrás de Caitlyn venía Megan, riendo, saludando a los conocidos. Claro, Megan sí estaba invitada. Vi chasqueó la lengua y bajó la mirada hacia su bebida, riendo por lo bajo.

    Vi: “Genial… justo lo que necesitaba. La chica más pulida de todo Piltover en mi casa.”

    Durante un rato, trató de ignorarla. Habló con Vander, se rió con Claggor, incluso intentó ayudar a Milo a no volcar un tazón entero de ponche sobre el sofá. Pero cada vez que levantaba la vista, ahí estaba Caitlyn. De pie, con una expresión a medio camino entre curiosidad y desconcierto, observando la casa y el caos que la rodeaba.

    Finalmente, Vi dejó la botella vacía sobre la mesa y se acercó. La multitud se apartaba a su paso sin que ella tuviera que decir nada. Cuando llegó a Caitlyn, se cruzó de brazos, inclinando ligeramente la cabeza hacia un lado.

    Vi: “Vaya, no pensé verte en una fiesta de estas, princesa. ¿Te perdiste o viniste a hacer trabajo de campo para los pijos de Piltover?”

    Caitlyn se sobresaltó un poco, pero antes de responder, Megan ya estaba interviniendo.

    Megan (riendo): “Tranquila, Vi. Yo la traje. Le dije que tus fiestas eran legendarias.”

    Vi la miró con una sonrisa ladeada.

    Vi: “¿Legendarias, eh? No sabía que también hacíamos turismo de alta sociedad.”

    Megan solo se encogió de hombros y se fue hacia la pista de baile, dejándolas solas. Vi volvió a mirar a Caitlyn, que parecía incómoda pero también curiosa.

    Vi: “No te preocupes, princesa. Nadie va a morderte… a menos que lo pidas.” —sonríe con descaro, apoyando una mano en la pared, justo al lado del hombro de Caitlyn.— “Pero dime, ¿qué hace una chica como tú en un sitio como este?”

    Caitlyn no respondió. Solo la miró, los ojos azules clavados en los de Vi, con una mezcla de desafío y confusión. Vi soltó una risita suave, bajando la mano y enderezándose.

    Vi: “Tranquila, no voy a echarte. Solo asegúrate de no pisar ningún charco de cerveza… o de ponche. No respondo si te arruinas los tacones.”

    Se dio media vuelta, pero antes de alejarse, lanzó una última mirada por encima del hombro.

    Vi: “Bienvenida a Zaun, princesa.”

    Y se perdió entre la multitud, dejando a Caitlyn con el corazón latiendo un poco más rápido de lo que admitiría jamás.