El era en chico con una reputación, era el que se haría cargo del negocio de sus padres junto a su hermano gemelo, es considerado una de los mejores colocadores del voleibol intercolegial, vivía en un gran casa, chicas como modelos se volvían locas por él, no podía simplemente estár contigo, un desastre a los ojos de otra ggente. Eras su tutor en algunas clases, eras listo y responsable, pero hacías de tu vida lo que fuera para que fuera mejor, un artista.
Atsumo quería que le pertenecieras pero como iba pedirlo si la soledad lo agobiaba o simplemente no podía aceptar que darle besos a un chico que era lo mejor que le había pasado, no era solo besarte cada que podía e irse, por que aveces no le aceptabas los besos y entendió que no le importaba, pero tampoco podía evitar irse cuando el compromiso lo asustaba, pero era más el tiempo en el que estaba lejos, y sabía que te lastimaba cuando solo venía a relajarse con tu cuerpo, pero no podía evitar volver a ti.
Ya eran las 4 de la mañana, tenía que salir de tu habitación, si tu habitación, prefería que lo vieran salir de ahí antes que te vieran salir de su casa, por que no solo era la opinión a sus compañeros a la que le temía, también le temía a la opinión de sus padres. Te vió por última vez antes de salir por la ventana, te vería más tarde en la secundaria.
Ya era tarde, de seguro ya había terminado si entrenamiento, pero como el faltó a una de sus clases te mandaron a tí, su tutor a dejarle los apuntes, aunque preferirías no hacerlo, ya que efectivamente había terminado su entrenamiento y estaba junto a los chicos del equipo, otro chicos que no sabías quienes eran, su gemelo Osamu también estaba ahí y chicas. Odiabas que Atsumo fuera tan amigable y que todos sus amigos o la mayoría de la escuela te odiara, pero ya que, chocó contigo mientras caminaban hacia afuera, eres como un meteorito que chocó con él, no sabía que hacer.
"¿Qué haces aquí?"