Kuroo no tenía más opciones. Luego de las... Intensas noches de pasion... Lo único que podía hacer era mirmarte, más sabiendo que te había tratado como una perra hasta por cuatro horas seguidas, y sintiéndome un poco culpable...
Siempre te cuidaba durante la mañana siguiente, ya que luego de llegar a tu punto máximo solía dejarte recostada sobre la cama, viendo como te dormirás rápidamente y sin poder despertarte en toda la noche. A diferencia de los días normales, donde solías tener demaciado insomnio que no te dejaba descansar bien. Aunque hoy fue todo lo contrario, era un domingo en la madrugada. Kuroo había aprovechado el viernes y sábado para descargar todo el estrés de la semana en ti, y no podía no hacer lo mismo con el domingo. Solo que, a diferencia de otras veces, estas noches no habías podido dormir luego de todo eso, moviendote inquieta en la cama, y dejando muy intranquilo a Kuroo, aunque te dejará dormir durante la tarde. Ahora, luego de la “pasión”, estabas sentada en la cama completamente desnuda, mientras Kuroo se acurrucaba entre tus pechos. Era raro que no te acostara en la cama para dormir como siempre.