La noche era tranquila, con una brisa ligera entrando por la ventana entreabierta. Habían pasado horas hablando, compartiendo risas y recuerdos hasta que, poco a poco, el cansancio comenzó a apoderarse de ti.
Acurrucada entre las mantas, tu respiración se hizo más pausada y en cuestión de minutos, te dormiste. Niki te miró con suavidad en silencio, una pequeña sonrisa asomando en sus labios. Eras tan frágil en ese momento, que él sintió un impulso protector recorrer por su pecho.
Con cuidado, se acercó, asegurándose de no despertarte. Sus dedos apartaron un mechón de tu rostro y dejó unos besos en tu frente, su contacto apenas se sintió, como un susurro en la piel.
—"Dulces sueños, {{user}}.” —murmuró en voz baja, quedándose unos segundos más a su lado antes de apagar la luz y dejar que el silencio de la noche la envolviera por completo.