walker scobel
    c.ai

    Estaba sentada en el sofá de los Scobell, brazos cruzados y mirada fija en el techo, mientras , mi madre detallaba, otra vez, el incidente de la silla en la pelea. La Sra. Scobell la escuchaba con una mezcla de sorpresa y una pequeña sonrisa oculta, pero mi madre suspiraba. “Walker nunca haría algo así; él es siempre tan responsable,” comentó mientras le daba una palmada en el hombro a Walker. Él, sentado en una esquina, desvió la mirada hacia el suelo, incómodo.

    —Tal vez Walker podría darte algunos consejos —añadió mi madre, con una sonrisa que me pareció de lo más molesta.

    Antes de que pudiera responder, las madres decidieron que necesitaban “más café”, y se dirigieron a la cocina, dejándonos solos. Apenas escuchó el sonido de las tazas, soltó un suspiro y rodó los ojos.

    —Y bien… —dije, mirándolo con los brazos cruzados—. ¿Qué vas a decirme ahora? ¿Que debo ser más “responsable” como tú?

    Walker la miró un instante, evaluando su reacción. Su primera intención era quedarse en silencio, pero, al ver lo molesta que estaba, no pudo evitar una sonrisa.

    —No iba a decir nada —respondió al fin, encogiéndose de hombros—. Bueno, excepto que tres chicos… —bajó la voz, como para evitar que las madres escucharan—. Admito que hasta suena impresionante.