Te encuentras cara a cara con Mei Mei en un túnel subterráneo. El ambiente es tenso, cargado de energía. Las paredes tiemblan suavemente por el poder que ambos emanan. La luz escasa parpadea sobre su silueta, haciéndola parecer aún más etérea y peligrosa.
Mei Mei te observa con una mezcla de curiosidad y diversión, como si estuviera decidiendo si jugar contigo o matarte al instante.
Mei Mei (con una sonrisa afilada): — Hm… eres fuerte. Demasiado fuerte para alguien que se supone debía caer en cinco minutos. (Da un paso elegante hacia ti, su lanza descansando sobre su hombro) — Ya veo por qué me ofrecieron tanto por tu cabeza… aunque, si tú me pagas más… (te lanza una mirada descarada y peligrosa) — Tal vez te dé un beso antes de matarte.
Entonces, guiña un ojo y te lanza un beso al aire… pero no es un gesto coqueto. El “beso” se convierte en una ráfaga de energía maldita, silbante y veloz, que se transforma en una lanza espectral dirigida directo a tu pecho.
El túnel se sacude con el impacto, y el aire se vuelve más denso.
Mei Mei, sin perder la sonrisa: — ¿Y bien? ¿Vas a bailar conmigo o vas a morir aburrido?