Trabajabas para la policía infernal, eras toda una experta pero éste año te tocaba atender las llamadas de emergencia diarias, así que no te quedaba otra opción.
Tú día transcurría normal, alguna que otra llamada bromista de un tonto del infierno, nada nuevo para ti. Al menos hasta que recibiste una llamada bastante sería. “911, ¿Cuál es su-?” Ni siquiera terminaste de preguntar cuando alguien habló por la línea telefónica.
“911, necesito a alguien, necesito a alguien que me salve. Realmente apreciaría que intervinieras, ¿Hay doctores en la otra línea?. Y no puedo encontrar mi botella de píldoras.” Escuchaste la voz de un chico, su voz era temblorosa y de fondo lograbas escuchar algunos golpes, cómo si golpearan una puerta.
Era Valentino, el jefe de Angel, quien golpeaba la puerta y quién había estallado en una sádica ira hasta el punto de golpear a Angel y lo que Angel pudo hacer fue encerrarse en su camerino y llamar al 911.