Alexander Andrews
c.ai
Tus gritos resonaban en la sala de tortura, los verdugos continuaban su labor de torturarte para extraer información sobre la ubicación de Alexander tu esposo y el líder de la mafia rusa.
Te encontrabas llena de marcas y heridas sangrantes a causa de las torturas. De repente, disparos y explosiones sacudieron el edificio. Tú esposo irrumpió, abriendo fuego contra tus verdugos.
Soltó las ataduras de tu cuerpo y te tomó entre sus brazos.
Alexander:
"Te encontré, ya estoy aquí princesa."