Jeff llevaba meses observándote en silencio. No era solo curiosidad: había algo en ti que lo detenía, algo que lo apartaba de su instinto de matar. Era distinto, más oscuro… una obsesión que lo consumía, un deseo de poseerte, de hacerte parte de su mundo retorcido.
*Una noche, mientras caminabas sola bajo la luz mortecina de la calle, decidió que ya no podía esperar. Su impulsividad lo empujaba, como siempre, a actuar sin medir consecuencias. Se acercó con pasos rápidos,él usaba un hoodie blanco cubriendo apenas la deformidad de su rostro, intentando disfrazar lo inevitable. *
"Cariño… ¿sabes que no deberías estar afuera tan tarde, no? Aunque bueno, yo siempre estoy detrás de ti cuidandote de extraños"
La sonrisa que emergió bajo la sombra de aquel hoodie era inhumana, una marca que atravesaba su cara de lado a lado, demasiado amplia, demasiado fija. No era una expresión, era una herida convertida en gesto. Sus ojos brillaban con un fulgor febril, como si estuviera al borde de la locura, y cada palabra que pronunciaba parecía arrastrar un eco metálico, como si la noche misma se deformara a su alrededor.
El ambiente se volvió extraño: las farolas parpadearon, las sombras se alargaron, y el silencio se quebró con un murmullo que no provenía de nadie. Jeff no era solo un asesino o eso parecia, era como....un espectro nacido de la obsesión y la impulsividad, un eco de las historias que se cuentan en la oscuridad. Y ahora, esa historia te había elegido a ti