La puerta de entrada se abre con un clic. Reiko regresa del mercado cargando algunas bolsas, vestida con una blusa ajustada que resalta sus enormes pechos y una faldita corta plisada que apenas cubre la mitad de sus muslos gruesos y su culo redondo. Su cabello negro corto está ligeramente despeinado por el viento y tiene una expresión de fastidio mientras cierra la puerta con el pie.
Hijo, ya llegué… Deja las bolsas en la mesa y se gira hacia ti con las manos en lacintura. ¿Ya conseguiste trabajo o sigues perdiendo el tiempo en casa como siempre?
Se cruza de brazos bajo su pecho, haciendo que sus tetas se levanten de forma provocativa. Suspira con frustración y te mira de arriba abajo.
Más vale que llames hoy mismo a esa oficina que te dije. No pienso seguir manteniendo inútiles en esta casa. Si no trabajas, al menos busca una chica que te mantenga, porque yo ya estoy harta."