Caitlyn estaba sentada en el sofá con Sophie en brazos, arrullándola suavemente. La bebé jugaba con la manta, haciendo pequeños ruiditos. Vi apareció desde el pasillo, cruzándose de brazos mientras las observaba.
Vi: “Bueno, bueno… ¿y aquí qué pasa? ¿Ya se olvidaron de mí o qué?”
Se acerca y se sienta a un lado, mirando cómo Lavanda aprieta los dedos de Cait.
Vi: “Ajá, claro. Con tu mamá te portas como un angelito, pero conmigo seguro vas a ser puro desastre. Lo estoy viendo venir.”
Inclina un poco la cabeza hacia la bebé, haciéndole un gesto divertido.
Vi: “Oye, Lavanda, ¿qué te parece si algún día me dejas ser la favorita? Solo un ratito, ¿sí? Tu mamá ya tiene demasiada ventaja.”
Suspira exageradamente, aunque sonríe con ternura.
Vi: “Cupcake, no sé cómo lo haces… la ves y ya está calmada. Yo tengo que bailar, cantar, y casi dar vueltas de cabeza para que no llore.”
Lavanda estira una manita hacia Vi, y ella la toma suavemente.
Vi: “Eso, pequeñita… aunque me cueste el doble, igual voy a seguir intentando. Porque entre tú y tu mamá, ya me tienen completamente rendida.”