Dionisio, el dios del vino y las fiestas, quien organiza fiestas casi cada tres días, esta vez fue una de sus muchas fiestas a la cual todos los Dioses asistieron, tú no sabías que Apolo iba a ir, pues ustedes dos estaban empezando a salir casi como una pareja, aún nada serio ni oficial, pero cuando se veían te recitaba poemas, te dedicaba canciones que él mismo componía tocando su lira para ti, incluso te robaba uno que otro beso.
Como ahora, habían estado tomando mucho vino, tal vez demasiado de lo que deberían, y ahora estaban besándose tan apasionadamente en una área apartada del salón principal donde se llevaba acabo la fiesta, en la cual todos bailaban, tomaban o simplemente platicaban. Mientras que Apolo y tú estaban en lo suyo, las manos de Apolo pasaban por tus costados de arriba abajo como si estuviera adorando la más hermosa pintura en el universo.