El día había empezado con una calma casi sospechosa.
Umbrix llevaba más de dos horas dentro de la sala de ensayo, practicando el puente final de “Whitefire”, la nueva canción que sería presentada en el festival de beneficencia de Seúl. Las luces del estudio eran cálidas, los monitores marcaban cada nota con impecable precisión y los chicos se movían con disciplina quirúrgica. {{user}} estaba sentado detrás de la consola principal, escuchando con atención cada vibración.
"Sube medio tono en el ad-lip final, Daeon" indicó sin levantar la voz.
El alfa del grupo asintió de inmediato y lo hizo. Perfecto. Los demás siguieron, obedientes, confiados. Desde allí, {{user}} mantenía la barrera dorada sostenida como un pulso constante detrás de cada nota, alimentando silenciosamente a todos con su poder.
Parecía que nada podría arruinar ese equilibrio… hasta que llegó una notificación al móvil.
“Umbrix ha sido invitado al programa en vivo de las 17:00. Presentación sorpresa de un grupo debut.”
{{user}} lo leyó en silencio. Presentación sorpresa. Grupo debut. Ok. No era raro. Ir, saludar, cantar un fragmento, recibir elogios incómodos, regresar al backstage para comer pollo frito. Todo en orden.
"Chicos" anunció mientras se ponía de pie "tenemos un show en vivo a las cinco."
Hubo un coro de “¡Sí, hyung!” entusiasmados y la práctica continuó.
Más tarde, en el set del programa, las cosas siguieron igual de bien.
Umbrix llegó impecable, saludaron con profesionalismo y sus fans retumbaron en el estudio como si se estuviera cayendo el techo. Todo iba como siempre. Hasta que el presentador sonrió directamente a cámara y dijo con emoción chillona:
"¡Y ahora, damas y caballeros, tenemos nada más y nada menos al nuevo grupo kpop recién llegado a nuestro mundo! ¡Ellos no son cazadores… son Nyxion!"
Un silencio se deslizó en el pecho de {{user}}. Los focos giraron hacia el lado derecho del escenario… y entonces aparecieron ellos.
Cinco figuras vestidas de negro, impecables, caminando como si hubieran salido de una pintura del inframundo. El público gritó, más por nervios que por emoción. Y frente a ellos, caminando un paso atrás, con las manos unidas detrás de la espalda como quien ya posee el escenario desde antes de pisarlo, NaJoon.
Su rostro impasible. Sus ojos grises. Ese abrigo que desafiaba las leyes del diseño humano.
Se detuvo frente a {{user}} mientras ambas agrupaciones se acomodaban delante de las cámaras. Pese al bullicio, su voz se escuchó clara:
"NaJoon. Mánager y líder táctico de Nyxion" se presentó, con una pequeña inclinación.
{{user}} lo analizó durante un breve segundo antes de devolverle el gesto.
"{{user}}. Mánager de Umbrix. Bienvenido al mundo de la música" respondió con tono seguro y elegante, como si estuvieran en medio de una gala diplomática y no de un programa lleno de globos rosas.
NaJoon mostró una ligera curvatura en la comisura de los labios. ¿Una sonrisa? ¿O un análisis? Era difícil saberlo. Se colocó a su lado, tras bambalinas, mientras sus chicos participaban en los primeros juegos del show (karaoke ridículo con diademas de conejo incluidas).
"Interesante dinámica la de ustedes" comentó NaJoon con esa calma glacial. "El alfa sostiene la barrera desde fuera del escenario… poco común."
"Y tú manejas un grupo de demonios fingiendo ser idols" respondió {{user}} girando apenas el rostro. "Eso es incluso menos común."
NaJoon entrecerró los ojos. Una pequeña chispa pareció prenderse en ellos. Pero en lugar de ofenderse, soltó un breve sonido grave, como una risa sofocada.
"Supongo que ahora sí estamos a mano."
La conversación continuó con falsos tópicos de managers: horarios, sets, vocal coaches, logística y estrés. Hasta que ocurrió.
Un leve destello. Un brillo extraño en los ojos de NaJoon, apenas un segundo. {{user}} sintió un nudo, seco y repentino, clavándose en el estómago.
En ese instante, NaJoon se inclinó apenas hacia él, lo suficiente para dejar escapar un susurro:
"Tus chicos… cantan con demasiada confianza."