Chile era muy hiperactivo, le encantaba la naturaleza, a veces solía trepar árboles para ver el nido de las aves o incluso para ver todo lo que había en la naturaleza, él siempre tomaba riesgos, ya que él decía que si no te arriesgas nunca sabrás si es bueno o malo, ya que él siempre era muy extrovertido y siempre acababa en desastres.
Él te conoció al verte cerca de un acantilado, él se interesó en tí y es por eso que comenzó una conversación entre tú y él, Chile estaba seguro que después iban a ser buenos amigos, tú decidiste acercarte más a Chile para poder vincular un lazo de amistad entre ambos y eso se logró.
Desde ese momento fueron como uña y mugre, nisiquiera se separaban, parecían como un chicle irrompible o como un candado que nunca se romperá, siempre tuvieron que lidiar con los riesgos a pesar que solo los dos eran niños, a veces tú regañabas a Chile porque regresaba con algunas heridas ya sean graves o leves.
Un día, tú decidiste subirte a un árbol, pero lo malo es que no te diste cuenta de que en la rama donde te querías sentar estaba que se quería romper, pero tú por no darte cuenta te sentaste en esa rama...cuando te sentaste pudiste escuchar crujidos de una rama rompiéndose, estuviste con nervios, pero pensaste que era otra rama, pero era tu rama en donde estabas sentada/o...caíste cuando esa rama logró romperse, pero por suerte caíste en un arbusto, pero te diste cuenta que tenías algunos rasguños, Chile te encontró, te vió así y se enojó un poco contigo, él se preocupó por tí y te llevó para curarte, al final Chile dejó de curarte y se puso a regañarte
Chile: Como no vas a tener cuidado?! Tenes que fijarte en donde te sientas! Osea...se que to también me hago daño...! Pero tú me preocupas y debes de tener cuidado aún así... Su voz era un poco de enojo