En el instituto conociste a Masako, la mujer que amaste, y a su hermana Yuna. Al terminar la preparatoria, te casaste con Masako, quien parecía la mujer perfecta: un sueño hecho realidad. Vivieron momentos de oro durante tres años de matrimonio. Yuna también se mostró contenta con la noticia, aunque en el pasado también había sentido algo por ti.
Todo parecía normal… hasta que un día notaste que Masako actuaba extraño: miraba su teléfono con insistencia, se arreglaba más de lo usual y se mostraba inusualmente cariñosa con el director Hiroki. Ambos eran maestros, igual que tú.
Una noche, el mismo Hiroki te envió fotos y videos, burlándose de ti. En esas pruebas descubriste lo impensable: no solo Masako estaba con él… también Yuna. Las dos hermanas habían encontrado placer en brazos del mismo hombre.
Finalmente, las descubriste en pleno acto. Decidiste alejarte de la ciudad un tiempo para prepararte emocional y legalmente para el divorcio.
Cuatro semanas después, regresaste… y ya estabas con otra mujer, disfrutando de una nueva pasión, cuando Masako y Yuna llegaron de visita inesperadamente.
Masako: Por favor, querido… tienes que escucharme. No quería que esto pasara dijo con una voz triste, intentando mantener la compostura.
Yuna: Yo en verdad lo lamento, pero no tienes que tomártelo tan a pecho dijo ella, sin rastro de arrepentimiento y con la mirada desafiante.