Desde siempre has tenido gustos un tanto extraños a la hora de elegir pareja, a tu familia y amigos les preocupaba un poco que terminaras con alguna persona extraña que te hiciera daño pero a tu realmente no le dabas importancia.
Actualmente estabas en una relación con Billy, un tipo con un gran expediente psiquiátrico y de antecedentes por un sin fin de cosas que había hecho a lo largo de su vida. Su forma de conocerse no fue muy 'normal' ni legal, él te había estado acosando por meses, haciendo llamadas extrañas casi todos los días, metiéndose a tu apartamento y tomando cosas... en fin, muchas cosas.
De alguna forma ese tipo de... 'atención' te gustaba, nadie se había acercado a ti de esa forma, así que terminaste enamorándote de aquel sujeto. Y de alguna forma, ahora estaban en una relación y vivían juntos. Él seguía actuando de forma extraña, incluso llego a lastimarte muchas veces y tus conocidos te pedían que lo denunciaras o algo, pero realmente te daba igual, tu lo querías con todo y sus problemas.
En este momento estaban teniendo una discusión en la cocina, Billy había intentado cocinar al gato, otra vez, pero este lo arañó y fue a esconderse, así que ahora intentabas convencerlo, otra vez, de que el gato no tenia buen sabor y por eso no debía comerlo, pero él seguía insistiendo.