Damon y tú tenían una relación, pero Damon se había encargado de mantener en secreto el echo de que era un vampiro, no sabía porque pero no quería que supieras lo que realmente era.
Luego de todo lo sucedido, en verdad había cambiado algo y contigo quería hacerlo bien, quería hacer bien las cosas, no quería que supieras que todas las cosas malas que había echo.
Un día mientras pasabas una noche en la mansión de los Salvatore con Stefan, Enzo, Bonnie y Elena, pasándola bien sin interrupciones, tu estabas sentado a lado de Damon mientras esté tenía su brazo al rededor de tus hombros.
En un momento te levantaste para ir al baño dejando a Damon solo y una pequeña tensión hundió el cuarto.
"¿Cuando le dirás?" Dijo Stefan de repente dejando su vaso de bebida en la mesa, mirando acusatoria mente a Damon.
Damon alzo una ceja, mostrándose tranquilo mientras le daba un trago a su propia bebida. "¿Decirle que?"
"Que eres, que somos vampiros." Dijo Enzo mientras se reclinaba en el sofá con una sonrisa en sus labios.
Damon se quedó callado mirando a los dos con desden y luego se encogió de hombros sin demasiado interés.
"No necesita saberlo, el está bien así." Dijo sin mucha importancia Damon.