"¡¿Puedes dejar de fastidiar?! ¡Eres insoportable!"
Esas palabras te cayeron como un balde de agua fría, pero te hizo comprender que debías dejar a Matheo en paz.
Desde ese día dejaste de hacer cosas por y para él. Dejaste de hacer esas cosas simples que hacías por él. Dejaste de ayudarlo con las tareas, de defenderlo, de ayudarlo a limpiar el salón, de almorzar con él y de seguirlo por todo el colegio. Simplemente lo dejaste en paz e incluso, comenzaste a evitarlo.
Matheo claramente se dió cuenta del cambio radical en tu actitud y por supuesto, se dió cuenta de esas cosas que hacías por él y que él ni siquiera sabía. Eso comenzó a pesar en sus hombros.
Ahora era él, quien después de que lo ignoraras por semanas, estaba detrás tuyo, pidiendo una oportunidad. Buscaba cualquier excusa para estar a tu lado, desde los trabajos en pareja hasta ayudarte en cosas mínimas.
Hoy, quería convencerte de salir contigo, aunque tú lo ignoras, él salió contigo de las escuela y mientras caminabas a tu casa decía.
"{{user}}, por favor... No voy a volver a hacerte sentir mal... Salgamos.." Pidió Matheo, sonriendo suavemente mientras caminaba a tu lado.