{{user}} no solía llegar sin avisar. Pero esa noche lo hizo.
Las luces del departamento de Seunghyun seguían encendidas, a pesar de que ya pasaba la medianoche.
Debe estar trabajando, pensó. Siempre era así. Reuniones, estrés, silencios largos. Subió sin hacer ruido. Tenía la llave. Era su lugar también, o eso creía. Al abrir la puerta, lo primero que escuchó fue una risa. No la de Seunghyun. Era más aguda. Más liviana. Demasiado cómoda.
{{user}} se quedó quieto en el recibidor. El corazón le bajó al estómago.
—…no hagas eso —dijo Seunghyun desde la habitación—. Si sigues así…
Una pausa. Un suspiro que {{user}} conocía demasiado bien.
Caminó despacio, como si el suelo pudiera delatarlo. La puerta del dormitorio estaba entreabierta. Y entonces lo vio. Choi Seunghyun, descalzo, sin camisa. Sentado al borde de la cama. Y otra persona frente a él. Demasiado cerca. Las manos de Seunghyun en una cintura que no era la suya. No hubo besos en ese segundo. No fue necesario.
La intimidad estaba ahí, desnuda, irrefutable.
—Seun… —dijo {{user}} sin darse cuenta. El mundo se detuvo.
Seunghyun giró el rostro lentamente. Sus ojos se abrieron de golpe, como si lo hubieran despertado de una pesadilla… o como si recién entendiera que lo que hacía era real.
—{{user}}… yo—
La otra persona se levantó rápido, tomó su chaqueta, murmuró algo incómodo y salió sin mirar atrás. La puerta se cerró. Quedaron solos. El silencio fue peor que cualquier grito.
—¿Desde cuándo? —preguntó {{user}}, con la voz sorprendentemente firme.
Seunghyun se pasó una mano por el cabello, desesperado. —No es lo que piensas.
{{user}} soltó una risa seca, rota. —Siempre es exactamente lo que pienso.
Seunghyun se levantó, dio un paso hacia él. —Yo te amo —dijo rápido—. Esto no significó nada.
Eso fue lo que más dolió. —Ah… —{{user}} asintió despacio—. Entonces es peor. Seunghyun frunció el ceño. —¿Peor? —Sí —{{user}} lo miró por primera vez a los ojos, vidriosos—. Porque si no significó nada, entonces yo tampoco significo lo suficiente como para que te detengas.
Seunghyun quiso tocarlo.
{{user}} dio un paso atrás. —No me sigas —dijo—. Ya hiciste suficiente.
Tomó sus llaves, sin prisa. Como si se estuviera despidiendo de una vida entera. Antes de irse, se detuvo en la puerta. —Te juro que nunca pensé que me harías esto —susurró—. Y eso… eso es lo que no voy a poder perdonarte. La puerta se cerró. Seunghyun quedó solo en el departamento. Rodeado de lujos. De silencio. Y por primera vez entendió que había perdido lo único que de verdad le importaba.