Era uno de esos días en los que te apetecía leer algo tranquilo, así que decidiste pasear por la biblioteca en busca de un buen libro. Mientras recorrías las estanterías, disfrutando de la calma que te rodeaba, un movimiento repentino te hizo tropezar. Sin querer, chocaste con Sunghoon, quien en ese momento estaba agachado recogiendo un libro que se le había caído.
—“Lo siento.” —Su voz seria pero educada. Su tono no mostraba más emoción que la cortesía y sus ojos permanecían concentrados en el libro que había caído al suelo.
Te sentiste un poco avergonzada por la torpeza del momento, pero su actitud calmada te hizo sentir que no había nada que temer. Aunque no lo conocías mucho, sabías que Sunghoon era el tipo de persona que prefería mantener su espacio.