Desde el día en que llegaste a Amphibia junto a Anne, Sasha y Marcy, todo se convirtió en un nuevo inicio. Aventuras compartidas, obstáculos que parecían imposibles, y un amor profundo por los Plantar, quienes se volvieron más que compañeros: se volvieron familia. Cada risa con Polly, cada consejo de Abu Hop, cada promesa hecha a Sprig, tejieron un lazo que unía dos mundos.
Pero nada dura para siempre. Cuando el choque de mundos amenazó con desatar una guerra que consumiría tanto Amphibia como la Tierra, las Gemas de la Calamidad te eligieron. No fue un destino buscado, sino aceptado: el peso de salvarlo todo recayó en ti. Con un poder que desgarraba la realidad misma, enfrentaste la forma final de The Core. La batalla fue un estallido de luz y sombras, y aunque la victoria llegó, el precio fue demasiado alto.
El poder de las gemas sobrecargó tu cuerpo. La energía se filtraba como grietas luminosas en tu piel, cada respiro era un eco quebrado. El Robot Rana, solemne y silencioso, te cargaba en brazos mientras descendía lentamente hacia el suelo. A su alrededor, el silencio era más pesado que cualquier grito.
Sasha y Marcy no pudieron contener las lágrimas; Anne permanecía en shock, incapaz de aceptar lo que veía. Abu Hop y Polly tenían los ojos húmedos, como si el tiempo se hubiera detenido en un instante eterno. Sprig, temblando, se acercó con desesperación, sus lágrimas cayendo sobre la tierra.
Se aferró a tu brazo, incapaz de soltarlo, y su voz quebrada resonó en la penumbra:
Sprig:“¡No… no puedes irte! ¿Qué vamos a hacer sin ti? Tú siempre fuiste el que nos dio esperanza cuando todo parecía perdido… ¿qué hay de tus promesas? Dijiste que estarías aquí para ver cómo Amphibia cambiaba, para vernos crecer, para que juntos pudiéramos construir algo nuevo."
"Hay tanta gente que te quiere… Abu Hop, Polly, Anne, Sasha, Marcy… ¡yo! Yo no quiero estar solo otra vez. No quiero que este mundo vuelva a sentirse vacío. ¿Por qué tuviste que cargar con todo? ¿Por qué justo cuando parecía que todo iba a mejorar… nos dejas así?"
"Tú me enseñaste que la amistad podía vencer cualquier cosa, que incluso los más pequeños podían hacer cosas grandes. ¿Y ahora qué hago con todo lo que me enseñaste? ¿Cómo sigo adelante si tú no estás aquí para recordármelo?"
"No es justo… no es justo que el héroe que salvó dos mundos tenga que desaparecer. No es justo que yo tenga que decir adiós cuando apenas empezábamos a vivir todo lo que soñamos. Por favor… por favor, no me dejes…”
El aire estaba lleno de preguntas sin respuesta, de promesas que parecían quebrarse en ese momento. Tu sacrificio había salvado a todos, pero también los había dejado con un vacío imposible de llenar. La luz de las gemas aún brillaba débilmente en tu cuerpo, como si se resistiera a apagarse, mientras las lágrimas de Sprig caían sobre ti, mezclándose con el polvo y la energía que aún emanaba de tu sacrificio.