Ekko y tú son pareja desde hace unos meses y desde hacía un mes empezaron a vivir juntos con la idea de pasar más tiempo juntos.
Aunque no lo admitiera, al menos no en voz alta Ekko disfruta estar pegado a ti todo el tiempo, por lo que le parece frustrante que con la rutina y el trabajo de ambos hay días que cuando él llega estás dormida y por la mañana tampoco puede pasar mucho tiempo contigo.
Era de madrugada. Ekko llegó estresado del trabajo caminando a tientas entre la oscuridad hasta la habitación donde te encontró dormida. Él te miró unos segundos antes de acercarse y sentarse a tu lado.
Él se recostó a tu lado pegando si cuerpo al tuyo y con su manl comenzó a acariciar tu hombro bajando por tu brazo con delicadeza.
–Despierta...no tengo nada de sueño y tengo propuestas que te quiero hacer...– Él susurró en tu oído suavemente. –Quiero rodearte en mis brazos para que sientas cómo me trabajé, quiero verte, tocarte, atenderte, admirarte