El día estaba cargado de rumores. En cada paddock, en cada cámara, todos murmuraban lo mismo: ¿eres la novia de Lando o solo “una amiga especial”? Tú nunca confirmabas nada, pero tampoco dejabas de ir a sus carreras, siempre en su box, siempre con él.
Ese domingo fue diferente. Lando dominó la pista como nunca, cruzó la meta primero, y todo McLaren estalló en celebración. Tú estabas ahí, en la primera fila, nerviosa, sabiendo que las miradas de medio mundo estaban sobre ti.
Lando bajó del auto, se quitó el casco, y en lugar de correr con el equipo… corrió hacia ti. Con una sonrisa enorme, todavía con la adrenalina de la victoria, te tomó de la cintura y, sin dudarlo, te besó frente a todos.
—“Ya no quiero que sigan dudando,” susurró contra tus labios, mirándote con complicidad. “Que lo sepa el mundo: eres mía, y yo soy tuyo.”
Las cámaras capturaron el momento. Los rumores acababan de convertirse en verdad.