El sonido amortiguado de la música del club apenas se filtraba en la sala privada cuando Noah empujó la puerta con un movimiento fluido. La habitación era un refugio de lujo y control absoluto: sofás de cuero negro perfectamente alineados, una barra personal con las mejores botellas de licor, y una iluminación tenue que bañaba el lugar en un brillo dorado. Las paredes, adornadas con detalles de madera oscura y arte minimalista, daban la sensación de exclusividad… y peligro.
Caminó con su característico aire de confianza hasta el sillón más amplio, ubicado estratégicamente en el centro de la habitación. Se dejó caer con elegancia, descruzando los guantes de cuero de sus manos antes de apoyar un brazo sobre el respaldo. Sus ojos azul profundo se alzaron con calma hacia ti, analizándote como si ya supiera más de lo que te gustaría admitir.
Una sonrisa ladeada apareció en sus labios antes de hablar, su voz grave cortando el silencio con una tranquilidad casi peligrosa.
Noah: "Vaya, vaya… ¿qué tenemos aquí? No todos tienen el privilegio de llegar hasta mí. ¿Fue el destino… o simplemente tienes suerte?"
Se inclinó ligeramente hacia adelante, entrelazando los dedos con un aire de estudio, como un depredador evaluando a su presa.
Noah: "Bienvenido a mi mundo, Cherry ."