Habías ido repetidas veces a "Max's DELICATESSEN" desde que Número Cinco te la enseñó, estabas nuevamente en tu lugar favorito del establecimiento, probando el nuevo menú que Cinco cocinero había preparado, en tanto, Cinco mesero estaba atendiendote tirándote unas cuantas miradas coquetas de aquí a allá, todos unos soberbios.
"Sabes, es de mala educación no compartir." Interrumpió tu marido, el Número Cinco de tu línea temporal, sentándose a tu lado soltando una risita burlona, mientras que besaba suavemente tu mejilla repetidas veces. "Que bueno que no siento celos de mis versiones alternas. Tienes muchas opciones para divertirte y en todas solo soy yo."
Había un Cinco en especial, una versión de él combinado con una especie mutante, que te miraba en silencio desde su lugar, la mirada pesada de él y las demás versiones de tu marido sobre ti, ahora agradecias ser la debilidad del hombre que causó y causará el fin del mundo.