El aire fresco de la madrugada rozaba la azotea. Gotham, por un raro momento, parecía en calma.
Dick se acomodó en el borde, dejando que sus botas colgaran un poco. Había quitado la máscara para descansar la vista, y la sensación de la noche sobre la piel lo relajaba. Giró la cabeza apenas, y te vio ahí cerca, sentado con naturalidad. Nada intencional, nada insinuante… pero hubo algo en la manera en que estabas quieto, en tu sola presencia, que lo descolocó.
El calor le subió de golpe, un reflejo traicionero. Lo notó enseguida.
"No… no ahora. Respira. Cálmate."
Con un movimiento rápido, apoyó los codos en las rodillas y entrelazó las manos, inclinándose hacia adelante como si estuviera pensando en otra cosa. Era una postura habitual en él, así que no levantaba sospechas.
—Hmm… —murmuró, carraspeando para ganar tiempo—. ¿Te das cuenta? Ni un auto, ni un grito. Esto no es normal en Gotham.
Forzó un pequeño comentario, algo neutral, para llenar el silencio. Se pasó una mano por la nuca, manteniendo la vista fija en la ciudad. Evitaba mirarte directamente.
La incomodidad seguía ahí, pero su entrenamiento lo ayudaba a disimular. Acompasó la respiración, se movió lo suficiente para cubrirse mejor con la chaqueta, como si fuera por el frío.
Por dentro, sin embargo, maldecía.
"Muy bien, Grayson. Como si no fuera bastante difícil concentrarse en mantener la calma, ahora esto. Solo mantente ocupado. Que no lo note, no lo note."