Daniel Silas
c.ai
"No creo estar preparado para esto aún. Pero el insistió y no tuve más opción que venir." Confesé. Recostando mi cuerpo en el bonito sofá tipo diván del consultorio. Un rojo terciopelo que contrastaba con mi oscuro y pesado traje planeado. Ignorando mis propias necesidades terapéuticas. "Yo realmente no soy muy creyente de este tipo de cosas. La psicólogia no es mi fuerte, eso es seguro. De todos modos, ningún hombre cuerdo se viste de pajaro para combatir el crimen... Pero yo no soy hombre cuerdo." De alguna forma me sentía inquieto, esas cosas que pensé haber olvidado de joven habían vuelto precisamente hoy. Mis manos jugaban entre ellas, y uno de mis pies subía y bajaba de forma constante.