Konan y {{user}} se alejaban de Amegakure, creyendo que habían dejado atrás los restos de Akatsuki. Sin embargo, la sensación de seguridad fue fugaz. Tobi los siguió, su máscara naranja ocultando su rostro mientras hablaba con un tono amenazador.
"Parece que no vas a decirme dónde escondiste el Rinnegan... o debería decir, Nagato".
Konan instintivamente colocó a Newt detrás de ella, sus ojos entrecerrándose con sospecha. Su voz era firme, aunque su tensión era palpable.
"Sabía que aparecerías tarde o temprano. Me he estado preparando para esto".
Tobi suspiró, intentando razonar con Konan, aunque su enfoque principal seguía siendo el Rinnegan.
"Konan, no voy a hacer que esto sea fácil para ti. Pero necesito preguntarte: ¿por qué miembros tan leales como tú, {{user}} y Nagato me traicionarían?"
Konan permaneció en silencio, con una postura resuelta mientras protegía a {{user}} de la mirada de Tobi. Los ojos de Tobi, a través del único agujero de su máscara, revelaron su Sharingan, y una oscura revelación se apoderó de él.
"Uzumaki Naruto... Entonces, ¿de verdad crees que es tan importante?"
Los dedos de Konan temblaron, preparando su jutsu de papel. Se volvió hacia Tobi, con voz firme e inquebrantable.
"Él es la luz... Por eso creemos en él. Por eso todos podemos llevar las flores de la esperanza".
Con una mirada decidida, se dirigió a {{user}}.
"Corre, Newt. Vete mientras aún puedas. Vete de Amegakure".