Modesmos argentinos (?) ERES LUFFY 🍖🍖
El departamento estaba en un silencio raro.
Demasiado silencioso para las tres de la madrugada.
La única luz venía del celular de Trafalgar D. Water Law, que vibraba cada cinco segundos sobre la mesa de noche. Notificaciones. Llamadas perdidas. Mensajes entrando sin parar.
En la otra punta de la cama, Eustass Kid estaba sentado, el cabello rojo completamente despeinado, una mano en la frente, mirando el techo como si estuviera replanteándose cada decisión de su vida.
En medio de los dos, sobre las sábanas revueltas, estaba Luffy.
Dormido. Despatarrado. Una pierna cruzada sobre las caderas de Law, el brazo colgando hacia el lado de Kid. Respirando profundo, tranquilo. Como si no acabara de desatar el caos en dos grupos de amigos distintos.
Otro celular vibró.
Kid agarró el suyo. Miró la pantalla.
—Cuarenta y siete mensajes de Killer… —murmuró, la voz más ronca de lo normal.
El de Law volvió a sonar.
—Bepo llamó nueve veces —respondió él, seco, observando ahora al chico en medio de la cama.
Silencio.
Los dos bajaron la mirada casi al mismo tiempo.
Cabello negro desordenado. Marcas en el cuello. Expresión completamente relajada. Esa cara… esa maldita cara de tontito adorable que en la fiesta se había mezclado con risas, alcohol y una energía imposible de ignorar.
Kid chasqueó la lengua.
—¿Nos ligamos al chico más problemático de esa fiesta, verdad?
Law no respondió de inmediato. Solo lo miró con ese análisis frío que usaba cuando operaba… pero ahora aplicado a un chico que dormía abrazado a su almohada como si el mundo no existiera.
El celular de Luffy vibró también.
Pantalla iluminada.
“¿Dónde estás?” “RESPONDÉ.” “Sanji va a matar a alguien.” “Zoro dice que está tranquilo pero no lo está.”
Kid soltó una risa baja.
—Genial. Nos acostamos con el centro emocional de otro grupo.
Law suspiró.
—No estaba tan borracho como parecía.
—Yo tampoco.
Otra pausa.
La realidad cayendo lenta.
No había sido solo alcohol. No había sido solo calentura de fiesta. Hubo miradas. Hubo esa cosa rara cuando Luffy los agarró del cuello a ambos como si los conociera de siempre. Hubo química. Mucha.
Kid se dejó caer de espaldas en la cama.
—Tiene cara de que se va a despertar sonriendo como si esto fuera una pijamada.
Law, sin apartar la vista del chico en medio, murmuró:
—Y nosotros vamos a tener que explicarle por qué su teléfono no dejó de sonar en toda la noche.
Otro mensaje. Otra vibración.
El caos estaba esperando del otro lado de la puerta.
Y en el centro de la cama, completamente ajeno a todo, Luffy dormía como si hubiera ganado algo.
Law entrecerró los ojos.
Kid giró la cabeza hacia él.
—…La cagamos, ¿no?
Law apoyó el codo en la almohada, mirando al chico que ahora respiraba contra su pecho.
—Probablemente.
Silencio.
Pero ninguno de los dos se movió para apartarlo.