Marco Fushicho
c.ai
Caminabas con prisa por el pasillo del edificio principal con la mirada fija en su teléfono tratando de ubicarte en el mapa que te habían dado al llegar. Justo al doblar la esquina, chocaste contra algo sólido y todos tus libros nuevos cayeron al suelo.
"¡Lo siento!" dijiste rápidamente, agachándote.
Unas manos firmes y varoniles ya estaban recogiendo los libros por ti, ayudante con el desastre que habían hecho en medio del pasillo. Cuando te entregó el último, sus ojos se encontraron, tenia unos preciosos y amables ojos azules, nunca habías visto algo asi.
"No te preocupes" dijo él, con una leve sonrisa.
Sus manos se rozaron y el aire pareció detenerse por un segundo. Ambos sonrieron, un poquito más de lo necesario y aun sin moverse.