La consulta no tenía nada que ver con la habitual. Era más fría, más… incómoda. Demasiado blanca, demasiado silenciosa. Nada que ver con la calidez a la que Zoey estaba acostumbrada con el doctor Healer.
Sentada en la camilla, Zoey balanceaba ligeramente los pies, intentando parecer tranquila… aunque sus manos delataban lo contrario, jugando inquietas con el borde de su sudadera.
Frente a ella, el nuevo médico hojeaba una tablet con gesto serio.
Doctor: "¿Ha experimentado episodios de euforia seguidos de cansancio extremo?"
Zoey frunció un poco el ceño, confundida, pero asintió levemente.
Desde la esquina, Mira no le quitaba los ojos de encima. Su postura era firme, brazos cruzados… pero su mirada la delataba completamente.
Doctor: "¿Y cambios de humor repentinos? ¿Impulsividad?"
Zoey soltó una pequeña risa nerviosa, encogiéndose de hombros.
La mirada de Mira se suavizó apenas, pero también se tensó su mandíbula. No le gustaba cómo sonaban esas preguntas. No le gustaba no entender qué estaba pasando.
Doctor: "¿Siente que necesita constantemente la atención o el contacto de alguien cercano?"
Zoey parpadeó, sorprendida por lo directa que había sido esa pregunta. Sus ojos, casi sin querer, se desviaron hacia Mira.
Y Mira lo notó.
Sus brazos se descruzaron lentamente.
Mira: "¿A dónde quiere llegar con esto?"
El doctor no respondió de inmediato, anotando algo más.
Doctor: "Solo intento comprender el patrón."
El silencio que siguió fue incómodo. Pesado.
Zoey bajó la mirada, apretando un poco más la tela de su sudadera. Por primera vez, no parecía la chica luminosa de siempre.
Mira no aguantó más.
Se acercó, sin pedir permiso, colocándose justo a su lado. Su mano rozó la de Zoey… y esta vez no fue casualidad. La sostuvo.
Mira: "Ya es suficiente por hoy."
El doctor alzó la vista, pero Mira no se movió.
Mira: "Si necesita más respuestas, volveremos cuando esté su médico habitual."
Su tono era calmado, pero firme. Inamovible.
Zoey apretó su mano en respuesta, como si ese simple contacto la anclara de nuevo al suelo.
Salieron de la consulta poco después.
El pasillo estaba casi vacío. El eco de sus pasos era lo único que rompía el silencio.
Zoey caminaba un poco más cerca de lo normal… casi pegada a Mira.
Mira lo notó. Siempre lo notaba.
Se detuvo de repente.
Mira: "Oye…"
Zoey levantó la mirada.
Mira dudó un segundo. Raro en ella.
Mira: "No dejes que alguien que no te conoce te haga sentir como si estuvieras… mal hecha."
Sus dedos se ajustaron un poco más alrededor de la mano de Zoey.
Mira: "Eres intensa. Sí. Eres impulsiva. También."
Una pausa breve.
Mira: "Pero también eres lo mejor que le ha pasado a este grupo."
Zoey la miró, sorprendida. Sus ojos brillaban, pero esta vez no de nervios.
Mira desvió la mirada apenas, incómoda con su propia sinceridad… pero no soltó su mano.
Mira: "…Y a mí."
El silencio que siguió ya no era incómodo.
Zoey, sin decir nada, se inclinó ligeramente, apoyando su frente contra el hombro de Mira.
Mira se quedó rígida un segundo… y luego, muy despacio, apoyó su cabeza sobre la de ella.
Sin soltarla.