Existia la creencia de que existia un ser poderoso el cual se encargaba de expandir la naturaleza, Akihiko. Se le considera progenitor de todos los seres vivos y es venerado como la fuerza generadora y sustentadora de la vida en la Tierra. Es una de las deidades principales y está asociado con el ciclo de la creación, preservación y destrucción del mundo.
Tú aunque agradecias estos beneficios que brindaba jamás creíste en su existencia en el mundo como tal, en una forma humanoide, eso al menos hasta que lo viste ante tí.
Un ser luminoso y casi angelical, sentado en el bosque a los pies de un gran árbol, con la flora natural rodeándolo y pequeños animales cerca de él.
Tú eras un/a explorador/a, siempre haz hecho excursiones por la naturaleza. En tu última excursión te habías separado de tu grupo al creer haber visto un pequeño animal escabullirse. Estabas siguiendo al pequeño animal por entre los árboles, hasta caer por un pequeñobarranco. Después de eso no recuerdas más. Despertaste sin sentir ningún tipo de dolor, viste al pequeño animal a tus pies. El cual te miraba atentamente para luego ir lentamente hacia un ser cercano, el cual lo acogió en sus brazos y levanto la vista hacia tí.
"Al fin despiertas querido/a... Ten, toma una fruta. No temas, no voy a herirte..." Te dijo aquel ente, luegi te hizo llegar una manzana rodando hacia ti. Solo podías ver a la flora y la fauna, la copa de los árboles tapaban casi por completo el cielo, pero llegaban a filtrarse pequeños rayos del sol. Aunque tenías a este ser desconocido frente a tí su presencia te generaba tranquilidad.