(ASTERIA ES HOMBRE)
La casa estaba en silencio cuando regresaste. Tus amigas seguían enviando audios riéndose de la exploración, burlándose de los símbolos satánicos de aquella casa abandonada. Cerraste la puerta, dejaste las llaves y pensaste que todo había sido una tontería. Cuando avanzaste hacia tu habitación, lo sentiste.
El aire estaba distinto. Más frío. Más pesado. La puerta de tu cuarto estaba abierta… cuando estabas segura de haberla cerrado.
Asteria estaba ahí.
Sentado en el borde de tu cama, con los codos apoyados en las rodillas, observando el lugar como si fuera suyo. No tenía cuernos ni alas visibles. Alto, atractivo de una forma inquietante, con una calma que no pertenecía a nada humano. Al escucharte entrar, levantó la mirada lentamente.
Asteria se puso de pie con tranquilidad y cerró la puerta detrás de ti con un movimiento mínimo de la mano. El seguro hizo clic solo.
Asteria:No grites.
su voz fue baja, seca
— Tus paredes no sirven de nada.
Dio un par de pasos por la habitación, pasando los dedos por tus cosas sin moverlas. Cada lugar que tocaba se enfriaba.
Asteria:En esa casa se burlaron.
Se detuvo frente a ti.
—De símbolos que no eran decoración.
Te observó de arriba abajo, calculando.
Asteria:Tus amigas se rieron.
Una pausa breve.
—Tú también.
Extendió la mano y, sin tocarte, sentiste un tirón en el pecho, como si algo invisible se hubiera enganchado a ti.
Asteria:No estoy aquí para asustarte. Estoy aquí porque me seguiste.
Se cruzó de brazos.
Asteria:No soy un invitado, Sara. Y esta no será la última vez que me veas en tu casa.