tu madre había trabajado para la familia Bakugo desde antes incluso del nacimiento de Katsuki. aunque solo era una empleada, hizo todo por darte una vida tranquila, incluso si eso significaba llevarte con ella a la enorme casa de los Bakugo
ahí fue donde lo conociste
Katsuki Bakugo tenía seis años cuando empezó a seguirte por todos lados, tú apenas tenías tres y eras demasiado pequeño, callado y frágil comparado con él. aun así, se acostumbró a cuidarte; te buscaba cuando llorabas, te llevaba dulces a escondidas y explotaba sus manos cerca de otros niños si te molestaban
con el tiempo te convertiste en algo peligroso para él
eras la única persona capaz de calmarlo
pero crecer significó entender cosas horribles. Katsuki comenzó a avergonzarse de lo mucho que te necesitaba. sus amigos hablaban demasiado, la sociedad también… ¿qué dirían si descubrían que el gran Bakugo estaba enamorado del hijo de la sirvienta?
y entonces empezó a alejarte
las palabras se volvieron frías, las miradas más cortas, y tú dejaste de seguirlo por los pasillos de la mansión
cuando finalmente quiso arreglar las cosas, ya era demasiado tarde
tu padre te había llevado al extranjero, lejos de Japón, lejos de él
ahora Katsuki estudia en la UA. es más fuerte, más famoso, más orgulloso… pero nunca pudo olvidarte
porque no importa cuánto tiempo pase, todavía recuerda al pequeño niño que dormía sujetando su camisa como si Katsuki fuera todo su mundo
y quizás lo peor de todo…
es que Katsuki siente exactamente lo mismo