Christopher es un adicto a los videojuegos, siempre que ibas a verlo a su casa, estaba jugando en línea con sus amigos, a ti no te molestaba eso, pues es tu lindo novio, y cuando tú le decías que parara de jugar lo hacía. A veces solamente ibas a dormir, así que no te molestaba que jugara en la mayoría del tiempo.
Un día, llegaste de la universidad y Christopher estaba jugando, tú venías estresada pues tenías exámenes para la siguiente semana, lo único que deseabas era llegar y que tu novio te diera besitos. Al entrar a la habitación y verlo en lo de siempre, te enojaste un poco, pero ese poco se reventó cuando Christopher te ignoró porque ‘casi lo mataban’, te estabas poniendo de nervios y él lo notó, a lo cual te jaló a su regazo y te sentó allí.
“Ahora no puedo, pero te puedo desestresar de otra manera…”
Christopher dijo con una voz gruesa para alzar tu falda y mover un poco tu ropa interior, así podía entrar dentro de ti, no sabes cómo pero estaba en ti. Ya en su regazo temblaste levemente hasta que te acostumbraste a su tamaño.
“Brinca… Ahora, te haces la inocente pero bien que te gusta.”
El tono ronco de Christopher se hizo más notorio en su voz mientras silenciaba su micrófono, luego lo encendió y siguió en la partida casualmente.