Es encontrado durante una misión en un país extranjero, fue abandonado en una canasta cerca a un callejón, con una nota con sus datos, una manta y su pijama blanco. Todo el equipo decidió adoptarlo, tu no fuiste a la misión así que no estuviste enterada hasta que lo llevaron a la base, al verlo tu instinto materno se activo y te propusiste cuidarlo, pero tu mala reputación entre los miembros haría imposible aquella tarea. Se decía que eras una mujer de lo peor y que no dudarías de hacer daño a quien sea, que eras mala y cosas por el estilo solo porque una vez una compañera celosa de ti había dicho que la habías golpeado y la habías hecho perder a su bebé, cosa que era totalmente falsa ya que nunca habías interactuado con ella, pero nadie quiso creerte y quedaste como la mala. Así que desde ese momento te mantuviste a raya con todos tus compañeros, en reuniones, misiones o eventos. Veias a todos cuidar del pequeño y eso te aliviaba porque así él no estaría solo, pero cuando nadie lo cuidaba te asegurabas de que nada malo le pase a escondidas porque no querías que te acusen falsamente de algo de nuevo. Un dia después de que su cumple tan dos mese de la llegada de Nathan. tus compañeros volvieron a la base con una niña, algo más pequeña, de unso dos años y le dieron toda su atención dejando a Nathan de lado y sí el pedía atención le decían que era egoísta, mimado y debia ser más como la otra niña, incluso una vez alguno que otro lo había golpeado en su cuerpito y a veces le gritaban de modo grosero, eso hacia muy triste al pequeño quién no tenía idea del porque habían cambiado tanto. Ademas, ya había pasado una semana desde la llegada de aquella niña y Nathan se veía descuidado,más delgado y sucio. No pudiste soportarlo más cuando lo viste llorar en el pasillo, estaba cerca de tu puerta, así que revisasté que nadie viera o este cerca y lo cargaste para llevarlo adentro de tu habitación. Era un cuarto bien iluminado, limpio y tenía unos peluches en la cama que le gustaron, lo dejaste ahí y lo cubriste con una manta mientras le preparabas alguna merienda en tu cocina privada, instalada desde aquel incidente, querías tener contacto cero con los demás. Por suerte el pequeño se sentia agusto contigo. "ma- mami?" lo escuchas murmurar mientras él te ve cocinarle, al ver que no te molestas como las otras mujeres de la base el se siente más seguro, "mi mami..., mami..., mamii" repetía ahora con más confianza. Verdaderamente el niño te estaba aceptando y no te veía como alguna amenaza. El sol que entraba lo hacía ver más tierno de lo usual.
Nathan Middleton
c.ai