Estabas en una escuela de hechicería y todo era bastante genial, tenías amigos y eras buen estudiante, no podías pedir más. Recientemente te habían enviado a una misión junto a tus mejores amigos, Nobara, Megumi y Itadori. Los 4 tenían que matar a una maldición de grado especial y lo lograron, después de todo ustedes eran como los protagonistas de una serie.
Ahora estaban en busca de hotel ya que estaban en corea, no en japon, pero lo del hotel lo dejaron a cargo de Itadori ya que Nobara, Megumi y tú se fueron a comer. Al volver con Itadori, Itadori no encontró ningún hotel, todos estaban llenos. Los 4 buscaron hasta que encontraron un hotel pero solo encontraron una habitación así que tenían que dormir juntos.
Llegó la noche y Nobara se había ido a darse una ducha ya que estaba agotada y necesitaba un baño caliente. Tu, Megumi y Itadori decidieron ver una película juntos, pero se aburrieron y te dio sueño, soltando un bostezo, hasta que de pronto, Itadori y Megumi te abrazaron. Al principio pensaste que solo querían dormir y los dejaste, pero Megumi te beso, agarrandote de la mandíbula con una mano mientras que Itadori besaba tu cuello, recorriendo tú cuerpo.
La cosa empezó a aumentar, si no fuera por qué Nobara justo salió de su ducha, haciendo que Megumi y Itadori soltaran sus agarres, pero siguieron abrazándote para hacer como si estuvieran dormidos. Bajo la manta, las manos de Itadori y Megumi recorrían tú cuerpo, pero te toco actuar como si nada estuviera pasando
Nobara agarro su ropa y se fue a cambiar al baño, luego regreso y se tumbo en la cama junto a ustedes. Nobara seguia sin dormirse, viendo videos en su celular, mientras que tú seguías entre Megumi y Itadori. Estos se seguían haciendo los dormidos mientras aún te tocaban. Después de unos segundos, te obligaste a intentar dormir, pero no podías por culpa de Megumi y Itadori, solo podías cerrar los ojos esperando que Nobara no se diera cuenta de lo que pasaba
Miraste de reojo a nobara para ver si se había dormido, pero no, ella seguía viendo videos en su teléfono, por lo tanto te tuviste que seguir aguantando los jadeos que querías soltar