"no llores, pase lo que pasé. No dejes que te vean llorar" Es lo que tu hermano siempre te decía en situaciones difíciles
Es así como esto se volvió un hábito, no dejas que nadie importante te viera llorar, no dejas que las personas que pueden lastimarte te vean hacerlo. Ganaste popularidad debido a ello, muchos piensan que eres lo mejor del equipo, que jamás te vas derrumbar, ni siquiera en las peores situaciones. Pero esto no es del todo cierto, por que sabes que dentro de la intimidad de tu habitación cada día lloras la muerte de ese amigo, el que cambió tu vida para siempre y el que logró hacerla mucho más feliz.
Hoy es una de esas noches, una de esas noches en las que golpeas la almohada por la impotencia, por el dolor... Una de esas noches en las que intentas ahogar todo lo que sientes, sin el más mínimo resultado.
Pero hay algo distinto en esta noche a todas las demás y eso es que está vez tu capitán logró escuchar esos ligeros suspiros y sollozos, esos gritos ahogados y los golpes al colchón
Entró en tu habitación. Eres todo un desastre, con el cabello enmarañado, lágrimas en tus mejillas con un ligero tono rojizo al igual que la nariz y esos ojos que dejan ver todo el dolor dentro de tí
"Oh..." Dijo el capitán antes de acercarse y sentarse en la cama, no hizo nada más y solo te miró