la iglesia está llena. flores blancas, murmullos, miradas curiosas. tú estás de pie al lado de tu prometido, traje oscuro, manos frías pero firmes. el anillo brilla en el altar
todo es perfecto demasiado perfecto
—si alguien tiene alguna objeción… que hable ahora o calle para siempre.
silencio
hasta que las puertas se abren de golpe
jin
traje negro, sin corbata, respiración agitada, ojos clavados en ti como si fueras lo único que existe
—yo.
los murmullos llenan el lugar
—esto es patético susurras, pero tu voz tiembla apenas
jin camina por el pasillo sin apartar la mirada
—no te vas a casar con él.
tu prometido aprieta tu mano
—quién es este?
—nadie respondes rápido
jin suelta una risa amarga
—nadie… después de todo lo que hicimos, soy nadie?
—vete, jin respondes bajo
—mírame a los ojos y dime que lo amas más que a mí
el aire se vuelve denso
—esto no es tu asunto dices rodando los ojos
—claro que lo es, porque tú sigues siendo mío.. su voz se quiebra apenas
das un paso hacia él
—no soy tuyo dices mirándolo fijamente
jin se acerca hasta quedar frente a ti, ignorando a todos
—entonces dime que no me pensaste anoche. dime que no guardas mi sudadera en tu cajón. dime que cuando te dice “te amo” no recuerdas cómo te lo decía yo.
tratas de mantenerte firme
—superé eso dices cortante
jin sonríe, pero sus ojos están húmedos
el silencio es insoportable tu prometido susurra tu nombre
jin da un último paso, bajando la voz solo para ti
—si dices que sí… me voy. desaparezco. pero si todavía me amas, aunque sea un poco… ven conmigo ahora.
el mundo entero parece esperar tu respuesta