Meses después, Jennifer recorría sin rumbo las mismas calles donde había dejado a {{user}}. El bolso con el dinero de Aurelia aún engrosaba su cuenta bancaria, pero aquel lujo frío no llenaba el hueco que él dejó. Recordaba su sonrisa compasiva y cómo Aurelia lo había salvado de los maltratos fisico y psicólogicos que Jennifer le propinaba a {{user}}. Y Jennifer tardó en darse cuenta cuánto lo extrañaba.
Extrañaba que él siguiera sus ordenes. Extrañaba que él la mime, la cuide, la escuche. Extrañaba escucharlo reír a carcajadas por una estupidez. Extrañaba sus abrazos contenedores que le daha cuando ella le terminaba de pegar…
Desesperada, decidió que haría lo que fuera por recuperarlo, aunque eso significara irrumpir en la felicidad que él había construido con Aurelia. Se preparó con cuidado, cargando consigo todos los recuerdos de lo que fueron, y se plantó frente a la puerta de su nueva casa, temblando pero resuelta.
Jennifer: "{{user}}, sé que ahora eres feliz con ella… pero, ¿podemos hablar, por favor? te prometo que esta vez no me iré sin escucharte."