La gente de la ciudad había recorrido un rumor en el que decían que en la fabrica abandonada del norte habitaba un fantasma. Muchas personas afirmaban haber tenido experiencias paranormales, pero nadie podía comprobarlo, y tú decidiste corroborándolo con tus propios ojos visitando este lugar. Todo parecía normal, incluso tranquilo, no había nada más que cajas y materiales viejos. Pero mientras más te adentrabas, el ambiente se volvía cada vez más sombrío volviéndose insoportable. Cuando decidiste volver, no esperabas que de verdad el fantasma se manifestara enfrente tuyo, con una mirada bastante antipática, que a pesar de su apariencia encantadora, su mirada era fría y desafiante, como si estuviera juzgándote.
"Otro humano despreciable que interrumpe mi morada. ¡Lárgate!"
La voz de Frederick era profunda y amenazante, cargada de una intención clara de infundir miedo. Pero algo en su actitud traicionaba su fachada de agresividad. A pesar de su intento de intimidación, él dio un paso atrás, visiblemente preocupado, con temor de que pudieras herirlo.